Si te gusta el proyecto y la divulgación científica clica en los anuncios que te interesen. Una pequeña miga siempre ayuda.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Lonely rabbit

Aunque los conejos nunca hibernamos, y de hecho, soportamos mejor el frío que el calor, a algunos nos gusta disfrutar la anticipación de la estación que nos llega y disfrutar a solas en algún rincón. Y si pudiéramos elegir, con total seguridad escogeríamos alguno que no fuese accesible a los requerimientos humanos y sociales. Cuando hay gente a nuestro alrededor, jugaremos si es muy tarde, o muy temprano, y nos adaptaremos al público que tengamos el resto de horas del día, nos apetezca o no.

Una vez leí un fragmento de un libro de Luis Cernuda, que decía que la soledad era una especie de lugar de paz y de felicidad o como un estado ideal de plenitud espiritual. Era algo así como un precioso don que solo es valorado por los "contempladores", frente a los "improvisadores" que la perciben rápidamente y no saben disfrutarla. Un remanso de paz y felicidad apreciada por unos pocos elegidos. Una isla feliz a la que siempre hemos de volver.

A mí el otoño me sabe a eso. Y ya queda menos.


Soledad es igual que independencia, la había deseado y conquistado en el transcurso de largos años. Resultaba fría, ¡oh sí!, pero también quieta, maravillosamente quieta y grande como el espacio frío y silencioso en el que giran las estrellas

Frase del libro "El lobo estepario" de Hermann Hesse.