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martes, 5 de marzo de 2013

Os presento a vuestra sombra: C'est un plaisir

Los que conocen un poco al conejo blanco saben que le encantan los temas de psicología, todo lo que tiene que ver con la conducta humana, los comportamientos, pensamientos, sentimientos y reacciones. Es complicado entender muchas veces por qué se actúa de una manera y no de otra, qué es lo que lleva a las personas a tener ciertas actitudes, o lo que le hace cambiar el prisma con el que observa la realidad y la evolución de sí mismo.

Pues teniendo en cuenta eso, -y también que el día ha sido idóneo para estar en casa- he decidido de nuevo entreteneros en este pequeño hueco del ciberespacio, para presentaros a vuestra sombra.
Si estás en esas de saber qué o quién eres, de tu autoconocimiento, es necesario que aceptes, desde ya, que tienes dentro de tí una parte oscura que reprimes y que proyectas en los demás. Para que nos entendamos: un Dark Vader, un Sauron, un Voldemort, un cisne negro…

Para no dar mucho la tabarra con este tema, solo diré que, según Jung, médico psiquiatra y psicólogo suizo, la sombra la conforman todas aquellas frustraciones, experiencias vergonzosas, dolorosas, temores, inseguridades, rencor, agresividad, que están en el inconsciente de cada persona y que en principio constituyen lo más negativo de nuestra personalidad y de nuestra alma. Nuestra parte consciente no quiere asumir o reconocer que todo eso forma parte de nosotros, frenando nuestra auténtica forma de ser y de sentir.

La maldad, la ira, el miedo, el egoísmo, la envidia, el ansia de dominio, de poder, avidez por el dinero, celos, avaricia, sensiblería, manipulación, etc., etc.,…no son emociones o sentimientos agradables de reconocer como parte de nosotros, pero salen a la luz cuando aparecen conflictos con los demás. No encajan con la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni mucho menos con la imagen que queremos dar.

¿Qué ocurre entonces? La persona, al no asumir que posee esta parte oscura en sí misma, se la atribuye a los demás, las proyecta en los otros, de manera que vemos reflejados nuestros propios defectos o limitaciones en los demás.

Así que ¡cuidado! Date cuenta, estate atento, pues cuando juzguemos a los demás, nos estaremos juzgando a nosotros mismos.

No sé exactamente de donde viene este cuento, si es una leyenda india, o procede de otro lugar, pero refleja bien lo que el conejo blanco ha venido hoy a contar.

Un anciano trasmitía algunas lecciones a su joven nieto. En su conversación, el anciano le decía:

- “Dentro de mí se libra una tremenda batalla entre dos lobos. Uno de ellos es la maldad personificada: es egoísta, envidioso, arrogante, prepotente, ruin y solo busca causar el mayor impacto negativo posible. El otro es una fuerza del bien: es todo generosidad, bondad, entusiasmo, paz, amor, serenidad, humildad, entrega, fe y busca causar el mayor impacto positivo posible.
Y esa misma batalla que se da en mí, se da exactamente igual en tí y en todas las personas que habitan este planeta.”

El nieto quedó pensativo durante unos instantes asimilando lo que trataba de mostrarle su abuelo, y finalmente le preguntó:

-“¿Y cuál de esos lobos ganará?”

Tras un instante, el anciano, mirando a los ojos de su nieto le respondió:

-“Aquel al que tú alimentes”.