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jueves, 7 de febrero de 2013

Cinecittà aún vive


¡Muy buenas noches!

Hoy, por ser mi primera entrada dedicada al cine, me gustaría hablaros de una de mis películas favoritas, por no decir la favorita. Se trata de La dolce vita (1960).

Partiendo de que escribo para personillas que tengan un mínimo de predilección por el buen cine, puedo afirmar que os encantará u os desagradará in extremis. No habrá término medio.

Se trata de un drama dirigido por Fellini (uno de mis directores favoritos) cuyo protagonista es su actor fetiche por excelencia: Marcello Mastroianni.



Durante las más de dos horas y media de película, tendremos el placer de recorrer Roma a través de los ojos de Marcello, un periodista que intenta encontrar su camino en la vida mediante sus vivencias con personas y situaciones de toda clase.

Esta obra está cargada de simbolismos que no dejan indiferente a nadie y con los que, en su mayoría, es fácil identificarse por muy extraños que parezcan en sus formas.

Una de mis partes favoritas de la peli son las escenas en las que aparece Steiner, amigo de Marcello, con el que este mantiene una serie de conversaciones con las que podemos deleitarnos.

Aunque, sin duda, la más conocida y especial es la escena en la que la preciosa Sylvia (Anita Ekberg, en el papel de una actriz sueca de visita en la ciudad) se da un baño en la Fontana di Trevi mientras el protagonista masculino la busca por las callejuelas romanas.



Se cuenta que Mastroianni tuvo que ponerse un traje debajo del que ya llevaba para soportar el frío, mientras que Anita lo soportó durante horas. Tras terminar de rodar la famosa escena, “el chico Fellini” se tomó una botella de vodka para rodar las escenas en las que debía parecer borracho.
Son muchas las anécdotas que se sucedieron durante el rodaje. Espero poder dedicarles otra entrada más adelante.

En cuanto a la banda sonora: Nino Rota. Nada más que añadir. Os paso un enlace en Spotify, para que disfrutéis de esta maravilla.


Como nota interesante, cabe mencionar que el término paparazzi tal y como es acuñado en la actualidad, nació gracias a esta gran obra de arte y al fotógrafo que acompaña a Marcello en su caza de famosos por las calles de la capital italiana: Paparazzo.

Mi conclusión: disfrutad de lo que véis. Simplemente eso. Al neorrealismo y a Fellini no hay otra manera de tomárselos y de lograr sentirlos.

Nota: 10
Otras recomendaciones del director: Roma, Amarcord, 8 y medio.


"No creas que la salvación se encuentra en un hogar, no hagas como yo. Soy demasiado serio para ser un aficionado, no obstante no lo bastante como para ser profesional, ¿entiendes? Es mejor una vida anárquica, créeme, que una existencia basada en una sociedad organizada donde todo está previsto, todo es perfecto."